jueves, 31 de mayo de 2012

España: ¿en estado de shock?


La genial periodista e investigadora de gran influencia en el movimiento antiglobalización, Naomi Klein, en su libro “La doctrina del shock” borda un retrato del llamado "capitalismo del desastre", título que otorga a aquel sistema político según el cual los gobiernos aprovechan periodos de crisis económica, guerras, desastres naturales, ataques terroristas o epidemias, para saquear los intereses públicos y llevar a cabo todo tipo de reformas a favor del libre mercado. Medidas tan despiadadas que sólo pueden imponerse mediante el miedo, la fuerza y la represión. Medidas que, dicho sea de paso, sólo pueden combatirse desde posicionamientos aguerridos y combativos.
Irlanda, país que tiene el dudoso honor de haber sido rescatado por el BCE, aparece estos días en los medios seguido de la palabra “miedo”. Todas las noticias se hacen eco del ya famoso “voto del miedo” irlandés, el cual asegura la victoria en el referéndum del Tratado de Estabilidad Financiera o Tratado de Austeridad. Los sondeos apuntan a que los irlandeses darán a su Gobierno un mandato de ratificación con cerca del 60% de votos a favor del citado tratado.





Pero si Irlanda ya ha sido rescatada ¿miedo a qué? o mejor, ¿por qué sólo bajo el acoso del miedo los ciudadanos han de dar su consentimiento al citado tratado de estabilidad financiera?; Esa es la verdadera cuestión, en realidad se trata de conseguir un objetivo por medios ilícitos: sólo sembrando el pánico entre la población se consigue que el nefasto tratado de austeridad se convierta para la ciudadanía en el único clavo ardiendo al que agarrarse, en un momento en que las duras e injustas medidas impuestas por el BCE tras el rescate a la población irlandesa han demostrado lo que ya venimos avisando desde hace tiempo: que no sirven para nada y que sólo crean más miseria donde ya hay mucha. Y este, desde luego, es el camino que parecen seguir los ajustes llevados a cabo entre los países intervenidos (Portugal, Irlanda, Italia y Grecia).

Deberíamos aprovechar en España la oportunidad que estos días nos brindan los camaradas irlandeses para, como bien dice el refrán, tratar de ver al menos la paja en el ojo ajeno, ya que nos empeñamos en no ver la propia e inmensa viga que está no sólo tapando nuestros ojos, sino dejándonos en la ceguera más irredimible.

La ciudadanía española, al contrario que la irlandesa -inmersa en consultas en las que nunca piensan nuestros políticos patrios para nosotros-, ha podido observar el extraño fenómeno de cómo los agujeros bancarios crecen y crecen según pasan los días. Y crecen aun más si además estos agujeros viajan en balances contables rumbo a Bruselas, aunque crecen sólo en el viaje de vuelta, no en el de ida. Hace ahora tres semanas los españoles tuvimos que ver cómo el Gobierno del Partido Popular nos imponía un nuevo recorte de 10.000 millones de euros en educación y sanidad que excedía, curiosamente, de los cuantiosos recortes previstos en los PGE y además sin que el Gobierno justificara el porqué de este nuevo recorte. El Partido Popular está íntimamente emparentado con los dirigentes de Bankia, lo que explica inequivocamente por qué el asunto Bankia ha estallado ahora: han esperado a un gobierno popular, ya que nadie mejor que sus propios padres políticos para dar todo a la hora de salvar la entidad y conseguir que los chanchullos políticos y económicos salgan de rositas, sin investigación ni responsabilidades. A los pocos días del recorte, la forzada dimisión del popular Rato -al mando de Bankia hasta entonces- hizo saltar la noticia: Bankia tiene un agujero de, curiosamente, 10.000 millones de euros. La coincidencia definía la amoralidad del Gobierno: recortar 10.000M€ para eliminar la sanidad a los inmigrantes o a los enfermos terminales y la educación en igualdad de condiciones de nuestros hijos, para pagar chanchullos financieros.

Confieso que cuando oí la noticia pensé que ésta sería un detonante para que todo indignado español, y creo que ya somos muchos, pasara a la acción, espontánea y cívica, a ese “BASTA YA” colectivo y global que la ciudadanía de este país comienza a deberle a este gobierno del PP. Pero no, parece que el fantasma del miedo a la intervención en España es muy poderoso. Cuál ha sido mi sorpresa cuando, por el contrario, el Gobierno ha llegado a dar tres cifras distintas antes de que el sucesor de Rodrigo Rato elevase las necesidades de financiación hasta 24.000 millones de euros para la recapitalización de Bankia. Baile de cifras que hasta al propio presidente del BCE ha sacado los colores imposibilitando, en su afán de salvaguardar al aventajado Rajoy, el no definir la actuación del Gobierno de España como mala y  poco transparente. Transparencia, algo que para quienes practican la doctrina del amedrentamiento y el poder absoluto no existe, como no existen las comisiones de investigación ni las responsabilidades sobre Bankia. Que tras todo esto los ciudadanos no nos motivemos en una acción coordinada y contundente contra esta incalificable política que nos amenaza con desposeernos de todo, hasta de la dignidad como ciudadanos, pues a estas alturas muchos han de ser ya conscientes de lo que asumen, tragan y soportan para intentar continuar sobreviviendo (imaginen los recortes que vendrán para financiar los 24.000 millones), sólo tiene una explicación, y es de manual, como diría la genial Naomi: España está en estado de shock. Sólo reaccionando se sale de ese estado. Actuemos.


Publicado por Mari Carmen Barrera.

5 comentarios:

  1. Europa ciertamente si está en estado de Shock. Y son fácilmente identificables los síntomas. En primer lugar el miedo a una incierta intervención. Seamos serios, ¿qué diferencia hay entre ser intervenidos y el horroroso y desconcertante gobierno de Mariano Rajoy? Según las ultimas noticias Europa amplia un año el plazo para cumplir con el déficit, pero a cambio nos imponen una serie de medidas económicas y sociales que sumar a las ya aplicadas. Y si estas medidas se aplican ¿Quién gobierna en España, quien toma las decisiones?
    El pesimismo se está colando dentro de la sociedad y lo más grave es su deterioro político. Desde el punto de vista mediático, el gobierno de Rajoy es el peor de la corta democracia, incluso peor que el denostado en su momento y después santificado Suarez. En los primeros años 80, en plena transición, la situación económica, social y política era insostenible, y se decidió con el beneplácito de todos los agentes sociales echar al Presidente Suarez. (Movimiento que aprovecharon las fuerzas de extrema derecha para dar su asonada militar)
    La situación actual es incluso peor, mucho peor. Con un gobierno títere de la señora Merkel, que gobierna para el partido popular y no para los españoles. Con un presidente que en los peores momentos económicos de la historia reciente de España, se dedica a dar ruedas de prensa en sede del partido popular, en vez de la Moncloa. Con frases tan poco serias como estas: "corremos un riesgo serio", "monumental deuda externa acumulada", "refinanciar es muy difícil", "un llamado claro a la irreversibilidad del euro", "no sé cómo están las cosas en el Ministerio de Hacienda", "con la que está cayendo en España"
    La prima de riesgo, otro factor de miedo o pánico entre los españoles y por ende entre los europeos. Y el escándalo de Bankia. Y sus mentiras y desafortunadas declaraciones durante la crisis. Hoy el Presidente del Banco Central Europeo ha declarado sobre el gobierno de España y la crisis de Bankia: "Esa es la peor manera posible de hacer las cosas porque al final todo el mundo acaba haciendo lo correcto, pero al coste más alto posible".
    Y como no acaba aquí tamaño despropósito, se continúa con el Presidente del Tribunal Supremo Carlos Divar y sus fines de semana. (Una forma muy adecuada de distraer, y desprestigiar a la justicia), también machacamos al Tribunal Constitucional. Pero si creemos que acaba aquí el desprestigio de las instituciones estamos equivocados. La corona, el parlamento y la prensa, también están desprestigiadas.
    ¿Y que ganamos con tanto desprestigio? Pues más miedo, mas incredulidad y más resignación a los que tenemos y a lo que se nos anuncia.
    Por eso este mal gobierno, está muy orientado en una línea recta que tiene una meta y cuya carrera de obstáculos está salvando, aunque sea a costa de meteduras de pata programadas para crear más desconcierto.
    No nos creamos la intervención; es simplemente el famoso “Que viene el lobo” “Al cuarto oscuro” o “Te dejo con las ratas” Como muy bien señalo Elvira Lindo ayer en El país: “Está visto que este Gobierno ha decidido dar cuentas a Europa, a Merkel o al Banco Central Europeo pero a los ciudadanos nos ha mandado al cuarto a dormir, como si fuéramos niños que no tuviéramos edad para escuchar ciertas conversaciones y nuestra presencia sólo sirviera para empeorar las cosas.”

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  2. Procuremos no caer en el catastrofismo y en la demagogia. Está en peligro la democracia y el estado del bienestar. Están en juego los derechos sociales y laborales así como sanitario. Y lo más chocante de semejante despropósito, de desgobierno es la aprobación de una ley de transparencia. Y dicha ley se ha aprobado antes de los casos de Bankia, Divar, Esperanza Aguirre, la quiebra de Valencia y las amenazas a muchas comunidades autónomas entre ellas Andalucía. Y después de extensos dosieres de corrupción dentro de sus filas, como la Gürtel, los trajes, el aeropuerto sin aviones o los diferentes escándalos en la comunidad de Madrid.
    No hay que extenderse demasiado en tamaño contenedor de desperdicios, para comprender que hay muchos intereses en juego para tapar todas las tramas abiertas en España, incluida Bankia y las demás cajas y bancos de ahorro en manos conservadoras desde el principio de la democracia.
    Y para terminar, del escándalo de Bankia no han sido responsables el Consejo de Administración ( recordamos de mayoría conservadora), si no sus dirigentes. Sin olvidarnos que intentar culpar a personas sin voz y con poco voto, solo es una cortina de humo para no pedir responsabilidades a sus verdaderos responsables: Mariano Rajoy, Rodrigo Rato, Esperanza Aguirre, Dolores de Cospedal, Cristóbal Montoro y Alberto Ruiz Gallardón.
    Gracias a Mari Carmen Barrera no tendremos miedo y no nos dejaremos pisotear y arrebatar nuestros derechos. Lucharemos por la verdad y por la democracia verdadera.

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  3. ¿Qué es el miedo? ¿Qué es la parálisis? La verdad es que la respuesta es sencilla... No hace falta ni que respondas, pues con sólo mirar a tu alrededor lo observarás.
    Las políticas del terror, del miedo, de los recortes, de la destrucción no son nuevas, ya se llevaron a cabo con los golpes de estado en Chile ( contra gobiernos democráticos ), donde pusieron en marcha su maquinaria del "todo vale". En un abrir y cerrar de ojos arrasaron con los derechos y libertades de muchos y muchas. Las pocas que resisitieron fueron aniquiladas como cucarachas... No sólo ocurrió en Chile, expandieron esas ideas del terro en toda latinoamérica! Poniéndose en práctica esas políticas neoliberales que venian exportadas de manos de los Chicago Boys ( Friedman ).

    Hace poco vi un breve documental sobre el corralito, si, en Argentina por si no lo sabes... poco que decir cuando mis lágrimas ponen letras a lo que mis ojos ven.

    A lo largo de la historia vemos como el proceso nuevamente se repite, sólo que los ejecutores han cambiado el color de su ropa ( verde militar ) para pasar ( traje chaqueta de cualquier color ) a poner en práctica medidas severas adornadas de un lenguaje de la "neolengua".

    ¿Hacia donde vamos?
    El otro día los mineros estuvieron en Madrid y nos dejaron un testigo...

    Dejemos de levantar las manos y empecemos a apretarlas, hemos salido a la calle y abierto mentes, pero el factor sorpresa ya lo hemos perdido.
    Escuchaba en una manifestación contra los recortes a los servicios públicos: "menos batucadas y más barricadas".

    ¿Cuando veremos la lucha de clase contra los que nos quieren llevar de vuelta a la edad media?

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  4. En efecto, considero que en España, a partir de la transición, se ha ido produciendo un gigantismo voraz del poder político. Poder fundamental de los partidos, que ha parasitado los demás poderes en todos los ámbitos de la organización del Estado.

    A tal grado ha llegado la hipertrofia del poder político, que se ha adueñado totalmente de la voluntad ciudadana exclusivamente en beneficio propio, ninguneando de facto a los verdaderos titulares del derecho.

    En efecto, el derecho de voto, cada cuatro años se ha convertido en una farsa, creada y aprovechada por el poder político, ya pervertido, para seguir agigantando más y más dicha perversión, embarcando a los votantes en ese dinamismo radical de las luchas políticas.

    Así se ha secuestrado la voluntad ciudadana, haciéndola creer que montados, cada cual, en las olas crecientes de las ideologías políticas, íbamos a llegar, cada uno a nuestra playa, habiendo destruido las olas de los contrarios y esperando beber no sólo ideológicamente, sino también de facto, como así ha sucedido en muchos casos, de los jugos perversos que ha ido arrastrando la propia ola elegida en esa batalla continuada de perversión política y, por ende, institucional.

    Con lo cual, cada acto de ejercicio democrático por parte de la ciudadanía, sólo ha servido para que el poder partitocrático se haya incrementado de tal manera, que ya no existe la libertad ciudadana en el terreno de la democracia. Porque el poder de este pueblo engañado está secuestrado, y él mismo está de hecho tan esclavizado, que no tiene posibilidad de ninguna salida válida, para cambiar las cosas.

    El Estado de los partidos, como lo denomina Torreblanca, no puede ser sino ese Estado secuestrado, que en una parte importante, está también bajo los efectos del síndrome de Estocolmo, adorando cada cual a su secuestrador.

    Los males de España más importantes no son los de la crisis, ni los de la burbuja inmobiliaria. Esos son problemas coyunturales, que, aunque creados también por ese gigantismo perverso mencionado, se podrían resolver de una manera ordenada y justa, si cambiara la situación, verdaderamente trágica, de un Estado que ya no es de la ciudadanía, ni para la ciudadanía. Porque ni siquiera la grave situación en que se encuentra nuestro país, está calando ni un ápice en las conciencias culpables de la emergencia de la verdadera causa de nuestros problemas.

    Voces en el desierto, no otra cosa pueden ser las de aquellos que, engañados o no engañados, han llegado a un momento de lucidez y se atreven a predicar en este desierto institucional, que es ahora nuestro país.

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  5. Yo no soy ningún experto, pero no podemos competir con Asia. Y mañana no podremos competir con África. Y después... La gran industria quiere paso franco para vender fuera y ese es el problema. Pero ese hambre ciega supone la propia destrucción del capital exportado. Nuestra propia codicia es nuestra condena. Sólo podemos sobrevivir a la crisis (competencia desleal) siendo frugales como chinos. Trabajando mucho y gastando poco. Una huelga a la japonesa acabará rompiendo con el poder que nos maneja. Si no pedimos créditos para el consumo, los bancos no podrán exigirnos nada. Si no tenemos ahorros, los bancos no podrán pedirnos nada. Trabajemos, pues, y repartamos el dinero comprando en tiendas pequeñas, pagando en negro a fontaneros, zapateros, modistas, pintores y electricistas. Abandonemos las tablets y vivamos iluminándonos con velas. El siglo XIX es nuestro suelo. No tenemos que renunciar a nuestro estilo de vida. sólo a nuestras ansias de modernidad. Pero la modernidad no se compra con dinero, así que gastemos lo menos posible y vivamos frugalmente. Mientras todo se derrumba, sobreviviremos en nuestras viejas casas hipotecadas que ya nadie quiere comprar.

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